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La llamada de la montaña

La carretera alpina de alta montaña del Timmelsjoch promete una buena dosis del placer de conducir en su forma más pura, especialmente si vas al volante del Mercedes-AMG C 63 S E PERFORMANCE. El trayecto, pintoresco y sinuoso, te lleva hasta la estación de esquí de Hochgurgl (Tirol, Austria), el lugar perfecto para una parada.

09.04.2026 // Texto: Katalina Farkas // Fotos: André Tillmann

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El sol brilla sobre los Alpes tiroleses destacando sus picos nevados. Estamos ante la postal perfecta: la pintura de nuestro Mercedes-AMG C 63 S E PERFORMANCE en gris grafito MANUFAKTUR magno crea un contraste con el entorno impresionante. Con este vehículo sobresaliente queremos vivir la experiencia completa del Timmelsjoch, la carretera alpina de alta montaña que conecta Austria con el Tirol del Sur en Italia. En esta pista tan especial necesitamos sentir la potencia del motor turbo de cuatro cilindros sobrealimentado y del potente motor eléctrico, y probar con cuánta seguridad se comportan, en estas nevadas curvas cerradas, tanto la dirección del eje trasero como el sistema 4MATIC+.

Aunque las curvas en serpentina se extienden seductoramente ante nosotros, primero nos detenemos en el impresionante edificio Top Mountain Crosspoint para averiguar por qué el paso Timmelsjoch atrae a motoristas de toda Europa. En el interior de su restaurante panorámico, un jovial Attila Scheiber nos da la bienvenida. Además de una estación de peaje, un restaurante y un telesilla, el moderno edificio alberga un museo dedicado a las motocicletas, obra de Attila Scheiber y de su hermano gemelo Alban. «Queríamos crear un lugar donde reunirnos con los amigos después de salir en moto», explica Attila, y cada vez se reunían más máquinas de dos ruedas procedentes de todo el mundo: «todas las motocicletas que tenemos han hecho historia en algún momento». Un carruaje de montar Daimler y Maybach de 1885 también adorna la colección. Se construyó con el objetivo de hacer los motores de combustión más pequeños y ligeros, un propósito que continúa vivo hoy en día en Mercedes-AMG, como demuestra el C 63 S E PERFORMANCE que está aparcado fuera

LA HISTORIA DE UNA CARRETER

La familia Scheiber ha sido parte integrante de Hochgurgl durante décadas. Ellos abrieron el primer hotel de la región en 1889, fundaron un club de esquí y construyeron remontes para hacer más atractivo el valle de Gurgler para los aficionados a los deportes de invierno. Su éxito fue revolucionario. Años después, en la década de 1950, el abuelo de los hermanos Scheiber impulsó la ampliación de la carretera alpina de alta montaña del Timmelsjoch en el lado austríaco. Aunque en la parte italiana la vía fue construida durante la Segunda Guerra Mundial, nunca se utilizó. «Es mucho más empinada y con más curvas que la nuestra», explica Attila. Su abuelo, en cambio, diseñó el tramo austríaco como una carretera panorámica, con algunas curvas en horquillas, pero también con largos tramos en los que se pueden admirar las montañas. El resultado: un gran placer de conducción tanto para motoristas como para automovilistas.

Nos lanzamos de lleno a la diversión. Contamos con el vehículo perfecto para ello: el sistema híbrido del Mercedes-AMG C 63 S E PERFORMANCE ofrece potencia inmediata, con el motor eléctrico proporcionando una propulsión instantánea. Con una potencia total del sistema de 500 kW —además de los 350 kW del motor de cuatro cilindros, hay otros 150 kW procedentes del motor eléctrico—, el C 63 S E es una auténtica central de potencia que muestra una y otra vez cómo la tecnología de Fórmula 1 está integrada en este vehículo. Aceleramos en los largos tramos diseñados por los Scheiber porque con el modo Sport+ tenemos garantizada una experiencia de conducción dinámica pero nunca insegura. La dirección nos permite acometer las curvas en horquilla con facilidad, mientras que el eje trasero baila con soltura gracias al modo Sport+.

Llegamos a la frontera italiana y surge el momento perfecto para una breve pausa. En el puerto, a una altitud de 2.509 metros, la puesta de sol nos regala un cielo de color rosa chicle y azul pálido con el que compite la iluminación ambiental de nuestro coche. La pantalla de visualización, el display, muestra un diseño moderno y minimalista, con líneas claras y contenido de información reducido, mientras que el puesto de conducción digital ofrece datos específicos de rendimiento, fuerzas G, tiempos por vuelta e información del motor. Cuando desaparece la última luz, descendemos por la carretera del puerto en este híbrido de cuatro cilindros, lo que nos sirve para poner a prueba el sistema de tracción total totalmente variable. En la estación de esquí Hochgurgl nos espera el exclusivo Hotel Riml, con vistas panorámicas de los Alpes. Pero seguro que mañana subiremos al Timmelsjoch una vez más.

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