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El nuevo Clase E entre bosques y rascacielos

Debido a su arte y arquitectura vanguardista, Nankín (China) está considerado como un centro cultural. Al volante del nuevo Clase E disfrutamos de los rincones más icónicos de esta urbe y de cómo sus contrastes se unen en armonía.

10.08.2026 // Texto: Hendrik Lakeberg // Fotos: Gu Keyi

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Salimos de Shanghái al amanecer al volante del Mercedes-Benz Clase E. La ciudad aún está en silencio cuando emprendemos el viaje hacia Nankín. Poco después, el paisaje cambia. Los rascacielos quedan atrás y la naturaleza se abre paso entre bosques de bambú y colinas que dejan entrever el curso del Yangtsé a lo lejos. Nos dirigimos a Nankín, una ciudad que, a pesar de ser considerada de tamaño medio en China (con unos diez millones de habitantes), tiene una gran influencia: es uno de los centros culturales más importantes del país y tiene potencial para captar la atención del resto del mundo en los próximos años.

La serenidad natural se acrecenta todavía más con la conducción silenciosa que brinda el Mercedes-Benz Clase E. Atravesamos el bosque de bambú de Anji, un destino de turismo sostenible. Durante nuestra pausa para tomar un café, vemos turistas caminando entre hojas doradas y verdes, mientras los árboles ginkgo brillan bajo el sol. Este viaje nos brinda una nueva perspectiva y nos acerca a una de las claves del pensamiento chino: la armonía como estado deseable. Esta se alcanza cuando tierra, cielo y persona están en sintonía. No se impone, se encuentra. En este sentido, Nankín es ejemplar: sus templos antiguos coexisten con edificios de arquitectura moderna y una vibrante escena artística. Como capital histórica de China, su legado sigue vivo en sus tradiciones y su gente.

JINLING’ HABLA
Nankín fue un núcleo político en el período de las Seis Dinastías (220–589); posteriormente, fue la capital de la dinastía Ming (1368–1421) y más tarde de la República de China (1912–1949), lo que impulsó su desarrollo moderno. Esta historia le da una identidad inconfundible. Quizás por eso la ciudad no solo es símbolo del pasado chino, sino también un dinámico centro de innovación y creatividad: el Centro Cultural Internacional Juvenil, que inspira tanto a locales como a visitantes. De noche, paseamos por el casco histórico, repleto de canales, puentes y edificios de madera decorados con luces de neón que crean una atmósfera mágica. Los puentes son populares para hacerse fotos, y la comida callejera es famosa por su presentación y sabor: Jinling —nombre antiguo de Nankín— es considerada la capital del pato. Acabamos el día disfrutando de su gastronomía y usando la función de karaoke del sistema MBUX del coche. Cantamos mientras la ciudad pasa ante nosotros.

RELATOS DE TRANQUILIDAD
Al día siguiente, salimos de la metrópoli para conocer a los arquitectos Zhang Lei y Lei Xiaohua, del estudio Lei & Xiaohua, en el geoparque Tangshan-Fangshan. Allí visitamos el Hotel Meta Stories, conformado por un conjunto de casas independientes. “El edificio respira calma”, asegura Zhang Lei. Las fachadas blancas se integran en el paisaje y las habitaciones cilíndricas evocan a fábricas de épocas anteriores. Desde sus piscinas de aguas termales se contempla el firmamentocon el objetivo de fusionar al ser humano con el entorno.

Lei Xiaohua habla de “códigos culturales” en los que cada línea y textura posee un significado. La sostenibilidad no se limita a los materiales, sino que también implica una relación consciente con el entorno: incluso pintar una pared se entiende como un acto de conexión con el ambiente. El hotel se encuentra en una antigua cantera que ha sido restaurada y reforestada, rodeada de colinas y senderos de piedra blanca. Además, el enclave tiene un importante valor histórico y arqueológico, ya que allí se descubrieron restos del llamado “Hombre de Nankín”, con una antigüedad de unos 600.000 años.

TRASCENDER LA VELOCIDAD
Zhang Lei también dejó su huella en el centro de Nankín. Visitamos uno de sus edificios más recientes de ladrillo, alegoría de la fortaleza y la tradición. Representa una arquitectura que tiende puentes entre pasado y futuro, entre resguardo y apertura. “Ya superamos la obsesión por la velocidad”, dice Lei Xiaohua, y prosigue, “ahora buscamos una construcción que traiga paz al corazón”.

ARTE Y ARMONÍA
En un rascacielos del centro acudimos al Museo de Arte Deji, en el último piso del centro comercial Deji Plaza. Un espacio inusual pero coherente con la idea china de armonía entre contrastes. La curadora Ai Lin sostiene que “el arte debe conectar a las personas con el mundo”. Su exposición actual muestra cómo el arte oriental y occidental dialogan a través de las flores. El museo también promueve talleres y conferencias, posicionando a Nankín como un centro cultural global.

UNA CIUDAD ÚNICA
Nankín cuenta historias de armonía y contraste. Murallas antiguas se alzan junto a fachadas de cristal; los callejones conducen a templos ocultos; el monte Púrpura se eleva cerca del Hotel Meta Stories. No es un simple escenario, sino una estructura viva donde la unidad entre cielo, tierra y humanidad se hace tangible. Es una ciudad en movimiento que adopta la esencia del río Qinhuai que la atraviesa: ser un lugar que conecta, inspira y permanece en la memoria. El viaje nos deja una idea clara: la armonía no se impone, se encuentra. En el camino, en los contrastes y también en la experiencia a bordo del Clase E, donde movimiento y serenidad conviven de forma natural.

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