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El rincón de las maravillas italianas

En la Toscana, rodeado por montañas marmóleas, se ubica el pueblo italiano de Pietrasanta. Hemos venido aquí con nuestro Mercedes-Maybach S 580 para visitar este bello rincón del mundo que solo revela su auténtico esplendor cuando te adentras en él.

24.05.24 // Texto: Hendrik Lakeberg // Fotos: Benni Bock

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Pietrasanta es uno de los destinos de viaje más hermosos y demandados. Pisa está a solo unos pocos kilómetros, y no se tarda demasiado en llegar a Florencia o Génova en coche. El asiento trasero de nuestro Mercedes-Maybach S 580 es el sitio ideal para dejarse llevar por el entorno y disfrutar del trayecto. El techo panorámico enmarca a la perfección las verdes copas de los árboles que nos separan del cielo azul mientras salimos de Milán. El trayecto por autopista nos guía hacia la costa, y justo después vienen las serpenteantes carreteras y los estrechos callejones.

Conduciendo el Mercedes-Maybach S 580, te sientes como si flotases. La función E-Active Body Control de la suspensión suaviza cualquier irregularidad del asfalto, y a pesar de que el coche mide más de cinco metros de largo, sus cuatro ruedas direccionales dominan incluso los giros más cerrados con increíble habilidad. Descansando nuestras cabezas sobre el cojín del lujoso asiento, las funciones de masaje en las plazas posteriores nos cuidan con dedicación mientras vamos descubriendo los pueblecitos de Liguria a lo largo de la Riviera italiana.

Aparcamos el Mercedes-Maybach S 580 a un lado de una de las estrechas calles de Pietrasanta, cerca de la casa del artista Vincenzo De Cotiis. La inconspicua puerta de entrada tan solo disimula lo que nos espera dentro del palacete, un luminoso espacio de maravillas donde prácticamente cada mueble es único, piezas de artesanía creadas por De Cotiis y diseñadas específicamente para este lugar. El propio artista llama a sus creaciones “diseños coleccionables”.

UN TRABAJO ROMPEDOR EN LOS ALPES

Con la impresión que nos acaba de dejar Pietrasanta en la memoria, proseguimos conduciendo por reviradas carreteras hasta Carrara, el pequeño pueblo al pie de los Alpes Apuanos que lleva casi dos milenios viviendo de la extracción del mármol. Una historia milenaria que se percibe en cada calle de las que tenemos por encima y en el propio pueblo.

Volvemos al coche, aparcado sobre el polvo generado por las excavaciones. La suntuosa berlina negra destaca sobre el suelo blanquecino. Nuestro Mercedes-Maybach S 580, último heredero de la filosofía de lujo y grandeza de Wilhelm Maybach, preside ahora este lugar como si fuese un monolito, llevando su resplandor incluso a un entorno tan apartado.

Conducimos de nuevo, esta vez bordeando la costa de Liguria para atravesar el pueblo costero de Santa Margherita Ligure, un destino de la Riviera italiana que no pasa de moda. Los yates se dejan mecer atracados en las aguas del puerto, el espíritu de la Dolce Vita pervive en sus lujosos hoteles. Es casi como si el siglo XXI todavía no hubiese llegado hasta aquí.

Santa Margherita Ligure está a tan solo unas pocas y estrechas curvas en horquilla de Portofino. Las grandes estrellas del cine descubrieron este pueblo pesquero a mediados del siglo pasado, convirtiendo su embarcadero natural en uno de esos lugares donde hay que estar. Un escenario perfecto para el Mercedes-Maybach S 580, que ahora resplandece bajo el sol de la tarde.

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